Mal de muchos




En la hondonada más profunda del monte, lleva meses allí. Espera el  carnaval. Para las ansias de su juventud, los días pasan lentos como un jarabe ingerido a desgana. Por causa de esa ansiedad podría decirse que espera con  un nudo en la boca del estómago. Eso, si tuviera estómago.
Mientras aguarda y con el único fin de aligerar el tiempo, entra en  su máscara de persona,  contempla el atuendo con el que planea destacar entre el gentío. Prendas favoritas: el cinturón adornado con monedas y el poncho calamaco. No resiste la tentación de calzarse las botas fuertes y sostener el rebenque: con la diestra cerrada sobre el mango recubierto con verga de toro se siente triunfal, invulnerable.  Cuando se figura, llegada por fin la hora de sus anhelos, ascendiendo a la ciudad, las ganas lo atropellan. Sueña con los humanos. Reirá, jugará, bailará con ellos. Preñará a las hembras y usará a los machos como hembras, como todo buen diablo. 
—¿Buen diablo? ¿Bueno? —pregunta el que sabe más por viejo con burlona cordialidad.
Sumiso, contenido,   ve cómo su príncipe toma para sí los placeres que él imaginaba. Su inexperiencia supone que perder hasta los vicios a favor del poderoso es una característica propia y exclusiva del infierno. Pobre diablo.

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Publicado en la revista digital Narrativas
Edición nº 34, julio 2014
Para descargar la revista, sírvase hacer click acá

Revista Litoral





Estas palabras, que pertenecen a mi micro “La caricia”, junto a la ilustración de R. de Valerio (Francia 1886 - 1951) encabezan la sección “El avión de los escritores”, revista LITORAL (ARCE, Asociación Revistas Culturales de España), Dossier: El arte de volar. Edición número 256,  Segundo semestre 2013.









Dicha sección contiene poemas de glorias de la literatura universal como Miguel de Unamuno y Nicolás Guillén,  como así también un “microrrelato” de Ramón Gómez de la Serna, entre otras alegrías. 

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Il Sogno del Minotauro





Tengo el honor, y la dicha, de encontrar mi micro "Encuentro con el jefe de los lobos" en la prestigiosa página "Il Sogno del Minotauro" traducido al italiano por el lingüista, escritor y periodista, Stefano Valente, su editor.

Quien desee leer "Incontro col capo dei lupi, click acá
(Versión en castellano, acá)

Juego

—Hagamos un chinchón —me invitaste luego de que  compartiéramos el almuerzo más triste. De vos heredé el gusto por jugar a los naipes de modo que, en esa horrible extrañeza que resultaba el mundo sin mamá, ese mínimo placer compartido, con el correr de los días, se hizo hábito. (No sé cuántos partidos jugamos esta nena llegada a abuela y  el gigante que amparó mi niñez, quizá fue uno solo que duró poco más de cuatro años).
—Tengo una cábala —te comenté una tarde— pero no la digo.
—No —respondiste con irónica picardía ya que a mí casi siempre me tocaba perder.


El as de espada, retener el as de espada, papá, alguna vez tenía que decírtelo.

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Publicado en la página



Durante mis años oscuros, mi papá, ya anciano, consagró sus últimos días a cuidar de mí, incluso jugando conmigo como si fuera una niña pequeña.

Ríos

“—¿Quién es? —pregunta aterrada aunque no espera respuesta. Los golpes en la precaria puerta continúan, es el viento, la tormenta. Sabe que la creciente arrasará su choza e intuye que ha ocupado demasiados minutos procurando salvar sus míseras pertenencias;  el río, esta vez, no le dará tiempo”.
Marca con un doblez la página del libro con el que intenta distraer esa rabia angustiosa que la domina.
—Como un río manso —piensa, mientras escucha los redobles de tambor de la manifestación que avanza. Desde el tercer piso donde está ubicado el departamento que alquila, mira pasar  hombres, mujeres y niños. Son los trabajadores y sus familias. Trabajadores porque quisieran trabajar, pero están desocupados. —Como un río que crece minuto a minuto  sin herir ni amenazar a nadie, al contrario: él es el perjudicado.  
Aunque no se cuenta entre los que han recibido el odioso telegrama de despido, sabe que debería estar allí abajo, con ellos, apoyando. Desconoce qué forma de inacción o cobardía la mantiene inmóvil. La mantuvo inmóvil, porque ya se apresura en tomar  campera y paraguas (una llovizna persistente, helada, moja la ciudad).
El timbre del portero eléctrico interrumpe la tarea de subir el cierre al abrigo.
—¿Quién es? —pregunta son una sonrisa. Supone se trata de la broma inocente de alguno de los niños.


—Correo Argentino —gruñe una voz desconocida.

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Publicado en:

Plesiosaurio
Primera revista de ficción breve peruana
Año VII Vol II, Lima, enero 2014. -Abismo Editores
Soporte papel





















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Víspera

     



     —Cambio pianos viejos por nuevos —anuncia el mercader.
      En la clara luz de este sol que aún no abriga el día, la descomunal bolsa de gasa que dobla al mercader en dos bajo su peso es un espectáculo extraño y hermoso. De acuerdo al ángulo de visión, bajo esa gasa o tenue tul que los contiene, algunos pianos se distinguen claramente, otros se adivinan.
     —Elija, niña —dice dirigiéndose a la joven a cuya humilde puerta ha llamado—. Por su sonoridad de bombo legüero, el vertical de la izquierda es el más indicado para interpretar mazurcas.   Si, pese al invierno, le agrada la vida al aire libre, le sugiero el blanco más pequeño, suena como un cuerno de caza. El negro de media cola en cambio…
     Unos maullidos insistentes interrumpen la exposición que se proponía detallada.
    —¿Qué ocurre, Aladina? —pregunta la joven con preocupado afecto, confía en el instinto del animal y es evidente que a su gata le desagrada el extraño. Comprende entonces que, aunque por algunos minutos se atreviera a soñar algo distinto, deberá atenerse al plan previsto: iniciar los estudios en ese piano desvencijado, de incierto origen, que pertenece a su familia desde siempre y en el cual, si se atiene a lo que conoce o recuerda, nunca tocó nadie.


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Publicado en NARRATIVAS revista digital
Edición nº 33 (Abril / Junio 2014), pg 50

"Viejos amigos" audiolibro

Bajo la dirección —idea y desarrollo— del escritor Pablo Gonz, esta maravilla:

VIEJOS AMIGOS

"Audioantología formada por 69 microrrelatos de 47 autores distintos que proceden de seis países: Argentina, Chile, Perú, Colombia, México y España. Los micrrorelatos tratan del tema de la vejez desde todos los puntos de vista posibles (la nostalgia, el humor, la tristeza, la ironía, etc...)"




Quien desee "escuchar el libro" puede hacerlo pulsando  acá (en el minuto 11:25 podrá escuchar mi micro Esa calle —agradezco a la escritora Ana Vidal  la extraordinaria lectura que hace del mismo) 

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En junio de 2014 la Internacional Microcuentista 

edita el libro digital


No la olvidamos

Guardo en mi memoria la impresión que me causó la tarde en que la conocimos. Princesa en el exilio, flor delicada, irrealidad. Recuerdo incluso la mancha de luz que era su vestido blanco.

Los otros, en cambio, se solazan recordándola unos días después, mientras lloraba, y gritaba “no”, y aullaba “basta”, y rogaba que nos detuviéramos.  


"No la olvidamos ha resultado ganador, junto al micro "Distante" de la escritora Luisa Hurtado González
 en el "Concurso Mensual por Imágenes" (dic/13) de la red ning TRIPLE C (Cofradía del Cuento Corto)


Un sol menos

Es raro volver sola con papá a casa, tan raro que no me animo a decirle que tengo hambre.
Tomo una hoja blanca y el primer lápiz de color que veo. Dibujo un sol con una panza grandota.
—Mirame —dice.
Sigo dibujando.
—Mirame —grita. Los dos tiramos de la hoja, el sol se rompe. Aprieta los brazos alrededor de mí muy fuerte. Su camisa huele a líquido de planchar.
—Mamá se tiene que quedar ahí —repito para él lo que me explicó la abuela a la tarde—, porque le hace frío y necesita el abrigo de la tierra. 
—Voy a preparar la cena —contesta. Parece que no escuchó lo que dije.  Además no prepara nada, se queda así, quieto. Ni siquiera enciende la luz y  está  oscuro.

Esta noche da miedo.


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Publicado en 
-El jinete insomne, edita, Guillermo Mayr 
Entremeses literarios (02/05/2014)



-Plesiosaurio: Primera revista de ficción breve peruana -soporte papel-
(Lima, Perú, Año VII, nª 6, vol. 2, enero, 2014)

Pg 27

Dirección: Rony Vázquez Guevara




Conexión digital: aquí

Crónica del mundo destruido


     Un solo encuentro y todo aquello que nadie se habría atrevido a recordar en voz alta, todo aquello que no creían recordar, quedaba dicho por el donante de información y comprendido y archivado por el receptor. Tal habilidad, compartir conocimientos prohibidos a través del contacto sexual, fue desarrollada varios años después de que destruyéramos todos sus libros y cualquier otra fuente de almacenamiento de datos. Aplicado nuestro sistema de limpieza intelectual, los vencidos demoraron tres generaciones en desarrollar este escatológico modo de recuperar lo limpiado. Motivo por el cual el contagio, al comienzo, fue lento: sólo los viejos sabían. Cuando el número de infectados jóvenes se hizo relevante, la enfermedad fue epidemia ya que, en su perversa manía, incapaces de esperar a que los niños maduraran sexualmente,  comenzaron a instruirlos en la lectoescritura sobre arena o barro con palos, ramas o pequeñas rocas. Secretamente, eso creían, comenzaron a hablar con veneración de una tal Eva, lejana madre en común quien, de acuerdo a los registros que obran en nuestro poder, perdió el irreprochable mundo que habitaba por esa ansia de conocimiento que, dignos hijos de tal madre, a todos consumía. Cuando el descaro de su rebeldía los llevó a murmurar la palabra Eva como contraseña entre los iniciados, tomamos nuestra decisión. Dado el incomprensible y repugnante apego al estudio que demostraban resultó paradójico  comprobar que, los hijos de la tal Eva, no habían asimilado la lección.


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Publicado en miNatura Revista Digital
Edición nª 131, pg 77
Dossier: Ray Bradbury

Ira




Acostumbrados a verlo levantar sus olas, rítmica y tranquilamente, como magníficos bostezos de hipopótamo,  no notan el cambio de humor que lo domina. No perciben su sorda rabia ante la nauseabunda mancha que se extiende. Por tal motivo sus primeros ataques —un grupo de pescadores, la sirenita de Andersen, el Libro de Jonás y cierta antigua casa labrada en coralina—, los tomará desprevenidos. Y para cuando, por fin, organicen la defensa, él, descontrolada ya su furia, con descomunales lenguas líquidas estará arrastrando a su abismo manadas de centauros, quebrachales,  la regla de tres simple, acuarelas, niebla, agujeros, cuentos de suspenso, nidos, pesadillas, ocarinas, políticos y simios, el Paraíso Perdido  y las Islas Bienaventuradas.

Pervertida la última gota de agua límpida de mar, llegará el aciago momento en el cual todo lo que de él surgió yazga bajo esa viscosa sangre de la muerte que los hombres llamaban petróleo.


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Edición número 32
pg 52

Este microrrelato pertenece a la serie publicada en la Narrativas
 Los siete pecados capitales



Criaturas

Silenciados, por fin, aquellos espantosos estruendos de los bombardeos, aquietadas todas  las armas, estos pocos sobrevivientes aún no comprenden que la guerra terminó y huyen, continúan huyendo sin necesidad, hacia ninguna parte.
De pronto, una nube de mariposas atraviesa el río en el que ahuecan las manos para saciar la sed. En medio de la desolación que los circunda, la sutil energía del  vuelo les acerca recuerdos de un mundo que creen perdido.
—¿Dónde está la vida? —pregunta una joven con la voz quebrada por el morral de lágrimas que guarda entre las costillas.
Los rigores del brutal enfrentamiento los ha llevado a olvidar que la vida, esa poderosa hembra,  camina junto a ellos y siempre apuesta a favor de sí misma. Por tal motivo, pronto la primavera pondrá hojas en los árboles y algún nido. Entonces, quizá sólo por aquel atávico reflejo de imitación que los domina, nuestro desorbitado grupo de zaparrastrosos buscará refugio, se asentará. Llegado ese tiempo, la joven que formuló la pregunta se dejará enamorar por unos bellos ojos, tan desamparados como ella pero leales y fuertes, y su voz será canción de cuna.
La vida, esa incansable soñadora, ama el frágil vuelo de las mariposas.

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Publicado en 
Lo mejor de Paracuentos 2013, Editorial Dunken, 2013, pg 41



 Gracias José Osvaldo Ferrari por la generosidad de esta publicación